PALABRAS DEL DR. FEDERICO C. ALVAREZ HIJO EN MANIFESTACION DEL DOMINGO EN SANTIAGO

PALABRAS DEL DR. FEDERICO C. ALVAREZ HIJO 
EN MANIFESTACION DEL DOMINGO EN SANTIAGO

Hermanos en la Patria:

Nuestra generación, la que ha surgido de las tinieblas del silencio impuesto, comparece hoy a esta plaza pública, cuyo nombre es un homenaje perenne a Juan Pablo Duarte, el más grande de los auténticos Padres de la Patria, para declarar y demostrar que, aún en los ambientes menos propicios, resplandece la idea inmortal de la Libertad, que comenzó a realizarse en la noche memorable del 27 de Febrero de 1844.

Para confirmar una vez más que nuestro canto nacional es vocero auténtico del alma de este pueblo, cuando expresa que “Quisqueya, la indómita y brava, siempre altiva la frente alzará, que si fuere mil veces esclava, otras tantas ser libres sabrá”; para elevar nuestra voz y decir a todos que la Libertad es parte fundamental de la naturaleza humana y que, no obstante cuanto se hace para extinguirla, ella está siempre imbuida en nuestra sangre; para proclamar que, aún en los casos como el de nuestra generación, que no sabe lo que es vivir con libertad, la idea de ser libre constituye nuestro principal anhelo y nos mueve a los mayores sacrificios para alcanzarla, seguros de que así llevaremos a cabo un noble ideal y colmaremos de felicidad a este sufrido pueblo dominicano; para eso nos reunimos ahora, y clamamos al unísono, en forma estentórea y llenos de convicción: Libertad! Libertad! Libertad!

Compatriotas: El pueblo de Santo Domingo no ha sido jamás indolente ni servil. Testigos mudos hay que advierten, con su silencio eterno, a las generaciones presentes y futuras, que el alma de este pueblo lleva en su seno el ideal de Duarte, el arrojo de Mella y el heroísmo de Sánchez, que “a ser libre o morir enseñó”. Lo que ocurre ahora no es pues nada nuevo. Lo que acontece es que el pueblo dominicano comprende la necesidad de elevarse a la altura de las contingencias actuales, para crear un ambiente cívico, que no precisa de los sacrificios cruentos, que hace estériles los esfuerzos aislados y que excluye de su programa la subversión armada.

Nuestro pueblo sabe por dolorosas experiencias que, cuando se combate la Fuerza con la Fuerza, vence, no el que tiene de su parte la justicia, sino el que cuenta con las armas más mortíferas. Por eso, emprendemos ahora una lucha de ideas, de pensamientos, la misma que se impone en la actualidad, como norma de vida indeclinable, en todo el ámbito del continente americano. No se trata de saber quién es más fuerte, quién puede perpetrar más crueles violencias, sino quién es el verdadero soberano. Para el éxito de nuestra causa no necesitamos otras armas que las de la Palabra, otra fuerza que las de la Unidad, otro objetivo que el de la Libertad y la Justicia.

Vocera de esta lucha heroica y decisiva es la UNION CIVICA NACIONAL, agrupación patriótica que surgió del corazón mismo del pueblo, mediante la fusión de diversos grupos de patriotas convencidos, que hasta entonces habían actuado en la clandestinidad. En noble gesto de una justa ponderación de las necesidades de la Patria, todos sacrificaron temporalmente sus aspiraciones personales y de grupo para que se hiciera este milagro de comprensión, de unidad, de solidaridad, con el fin de encauzar el país por la única senda de su redención.

Decimos que estamos empeñados en una labor patriótica, porque para realizar nuestros propósitos no tenemos que invocar el nombre de un partido sino nuestra condición de dominicanos. Pedimos Libertad para que todos podamos expresar nuestras ideas, sean ellas cuales fueren, y oportunidad para llegar al corazón de nuestros compatriotas y para que éstos puedan decidirse conforme a su libre voluntad.

Pedimos y exigimos que a nadie se estorbe al ejercer los derechos sin los cuales el hombre no es hombre sino esclavo.

Que todos los dominicanos, aunque no pertenezcan al partido del gobierno, puedan transitar libremente por las calles, de día y de noche, sin temor de que sus ideas políticas constituyan un incentivo para que hombres, que se dicen no estar amparados por la autoridad, los castiguen. Si los “paleros” o los “tuberos” se conducen de ese modo, a la plena luz del día y en la calle más céntrica de nuestra Ciudad Capital, la comisión de tales delitos evidencia que el gobierno no toma las debidas precauciones para prevenir esos desmanes, y si no persigue a sus autores en audiencia pública, ante tribunales imparciales, da pábulo para que se piense que no le preocupa que esos hechos permanezcan impunes y que ni siquiera le interesa que se conozca el nombre de sus autores ni que la opinión pública los desprecie.

Deseamos lograr la libertad por medios pacíficos, pero debe recordarse y tenerse bien presente, que las violencias solo engendran odios y más violencias.

No somos “suizos” porque pensemos que en esta hora crucial el hecho de renunciar al Partido Dominicano y de inscribirse en la Unión Cívica Nacional no es motivo suficiente para que el gobierno estime que el hombre que así procede es incapaz de cumplir fielmente los deberes que incumbe a todo empleado público de servir al interés de la nación y que tampoco debe presumirse que intenta sabotear los servicios del Estado. Pedimos un gobierno imparcial, que no dé privilegios a ningún partido. Eso es igualdad, equidad, justicia, es también la actitud patriótica de la hora.

Exigimos, que no se humille más al ciudadano que las circunstancias han llevado a la miseria; que no se compren más firmes! Existe el derecho de trabajo y el gobierno tiene el deber de proporcionar trabajo a todos, no el derecho a comprar conciencias.

Pedimos y exigimos también que nuestros campesinos vivan sin zozobras; que se les permita comprender que pueden estar con el que ellos quieran; que la vieja norma oficial, que establecía discriminaciones entre las personas inscritas en el partido del gobierno y las que no tienen “la palmita”, ya no existe; que todos los dominicanos somos iguales, y que no hay ofensa en pertenecer o no pertenecer a éste o al otro partido.

La misma libertad debe imperar, por dignidad y por patriotismo, en las empresas privadas. Los obreros, los empleados, los técnicos especializados, los hombres honrados que sólo piden que se les dé trabajo, deben ser seleccionados por su competencia, y no por sus ideas políticas, no es así, señores de La Tabacalera? ¿No es así, directores y representantes de la Corporación Dominicana de Electricidad? ¿No es ejercer una influencia indebida, no es ampararse en el mismo sistema de coacción que se dice haber desaparecido, cuando de esa manera se corrompen las actividades de la industria y del comercio?

Ya que tanto se ha destacado la importancia de la campaña de alfabetización, pedimos y exigimos que se nos permita ejercer libremente el derecho de leer todo lo que se escriba dentro y fuera del país; que no haya censura; que no se mutilen las revistas extranjeras; que se permita el libre comercio de los libros.

Si se nos promete dar libertad para expresar nuestro pensamiento, que también se nos permita utilizar las ondas hertzianas, para transmitir nuestras ideas por la radio y para saber lo que nos dicen por el aire nuestros compatriotas y nuestros amigos del exterior.

No queremos tutelas. Se ha abusado de esto ya por décadas. No queremos democratización gota a gota. La libertad no es un bien que se obtiene por grados. La Libertad existe o no existe. No puede haber Libertad a medias. La única tutela es la que deriva de la Ley, y ésta no es absoluta; porque, aún acatándola y respetándola, todo el mundo tiene el derecho de poner de manifiesto sus defectos y de hacer evidente su reforma. La ilegalidad y la injusticia son siempre abominables, y no hay ninguna razón para que se mantenga, ni siquiera un solo día, ninguna clase de privilegios.

Seguiremos adelante! Jamás retrocederemos! Nuestro camino es la Unidad! Nuestra meta es la Libertad! Nuestro lema, que ha brotado ya, decisivamente, del pecho indoblegable de nuestro presidente, Doctor Viriato Fiallo, y que ha repercutido en el fondo del alma de este pueblo heroico, consiste en este grito valiente y doloroso: BASTA YA!

Si! BASTA YA! Hay que oír el clamor de este pueblo! Es preciso que se le reconozca el principio fundamental que rige las sociedades modernas: sólo el pueblo es soberano. Este pueblo soberano, cuya soberanía ha permanecido tanto años en fríos y tenebrosos calabozos, reclama hoy, con el vigor que solo puede hacer del heroísmo y del valor, la restitución de todos los derechos que son sus atributos exclusivos.

Podemos decir aquí las palabras que el Dante pone en boca del Divino Maestro:

“Es preciso que deseches la pereza, pues no se alcanza la fama recostado en blanda pluma ni al abrigo de colchas. Quien consume su vida sin glorias, deja en pos de sí el mismo rastro que la espuma en el agua o que las nubes en el aire. Ea pues! Domina la fatiga con el alma y vence todos los obstáculos y no permitas que envilezca con la pesadez del cuerpo. Si has comprendido mis palabras, levántate y anda, que tenemos que subir una escalera mucho más alta todavía”!

Pueblo Dominicano! Levántate y anda! No más de rodillas. De pie! Siempre de pie, con la frente bien alta y con el alma puesta en el corazón de la Patria. Es preciso que no haya pereza, que todos cumplamos nuestros deberes ciudadanos.

Debemos comprender que la Libertad no cae del cielo, ni es un don que los gobiernos ofrendan a los pueblos. La Libertad está en el corazón de los hombres, y germina y fructifica cuando las fuerzas de la historia le son favorables. La Libertad es como una planta: semilla, y tierra, y aire, y sol. Plantemos la semilla. Cultivemos el ambiente. Cada vez que ejercitamos nuestros derechos, avanzamos en el camino de la Libertad. Cada reunión pública que celebramos, cada frase que escribimos, cada idea que expresamos sobre cuestiones que conciernen a los intereses nacionales y que llega a la conciencia del pueblo, es un paso que se da por la senda llena de obstáculos que nos conduce a la Libertad.

Más orden no significa temor. Nuestra misión va a ser cumplida y no retrocederemos. Que se sepa bien; que quede claramente establecido. Nuestro arsenal lo constituyen nuestros Ideales, nuestras armas son los Derechos que nos han quitado y que ha llegado la hora de recobrarlos!

Vamos a actuar con dignidad y decencia, pero con energía y valor! Nuestro pueblo no va perderse en el espacio como las nubes en el aire. No! Santo Domingo va a escribir las más brillantes y heroicas páginas de su Historia. Porque jamás nuestro pueblo ha tenido como ahora, la conciencia del camino, del único camino que el Destino le señala para establecer en la realidad de nuestra Patria, los auténticos ideales, soñados por nuestro Duarte inmortal.

El Pueblo Dominicano padece de hambre. Casi siempre ha padecido de hambre.

Hambre, porque las grandes mayorías carecen de los medios para proporcionarse el sustento material que hace vigoroso el cuerpo. Hambre, porque faltan aquellos alimentos espirituales que hacen vigoroso al hombre y a los pueblos.

UNION CIVICA NACIONAL no va a lograr el milagro de alimentar de inmediato el hambre material y el hambre espiritual que padece nuestro pueblo. UNION CIVICA NACIONAL si va a señalar el camino al final del cual el vigor de nuestro cuerpo solo será comparable al vigor de nuestro espíritu. En el recorrido de ese camino de solidaridad nacional, nuestras almas recibirán con fruición el tónico de las Ideas y las vitaminas de los Derechos libremente ejercidos. Nuestro cuerpo, con estos manjares tan anhelados, verá ensancharse el horizonte del trabajo, de la honradez y de la libre empresa, los cuales proporcionarán, ciertamente, los medios para obtener los alimentos que necesitan nuestros cuerpos.

UNION CIVICA NACIONAL no va a mentir al pueblo, no va a hacerle promesas falsas. Por el contrario, va a desenmascarar a aquellos que pretenden continuar cometiendo el horrible crimen de mentir y de engañar al pueblo. Nuestro escudo será, precisamente, la Verdad.

Hay que abandonar para siempre esas palabras huecas; esas frases hechas; esa postura de decir cosas bellas y hacer cosas malas. De hablar de Democracia y practicar la Tiranía. De hablar de virtudes y ejercitar el crimen. De hablar de religión y profesar la apostasía. Seamos sinceros. Que esta será nuestra arma principal. Siempre sinceros. Siempre expresando la Verdad, pues solo con ella podremos romper definitivamente las barreras que nos tenían separados.

Más para lograr éxito en esta noble empresa, tenemos que proceder con rectitud, con decencia, con altura. No podemos imitar a nuestros adversarios. Tenemos que combatir con nuestras armas, no con las de ellos. Si clamamos por la Libertad que añoramos, no tenemos que insultar a nadie ni alterar el orden en las calles. Si queremos que la autoridad nos respete, tenemos que guardar los miramientos que les son debidos a todos los que están investidos del ejercicio de cualquiera autoridad, sea cual fuere la opinión que ellos nos merece.

La nación entera sigue nuestros pasos. Demos el ejemplo. Trabajamos para todos nuestros compatriotas y queremos que todos luchen por nuestros objetivos, que a todos corresponden. Somos todos hermanos, hermanos en la Patria, tantas veces ultrajada. Nuestra madre común, la legendaria Quisqueya, ha de resurgir, en esta hora en que están en juego el porvenir de las generaciones actuales y futuras, por el valor, la osadía, el desinterés, la comprensión y la solidaridad de sus hijos, dirigida por un esfuerzo consciente, perseverante, inflexible por recobrar su Dignidad, su Honor y su Libertad.

Todos debemos sentirnos orgullosos de realizar esta común empresa, que es la continuación necesaria de la obra de los Trinitarios, porque si estos nos libertaron de la injerencia extranjera, nosotros pondremos nuestros destinos internos, no en las manos caprichosas de unos pocos, sino sobre los hombros de toda la nación. Los pueblos hispánicos de este continente, nuestros hermanos por la sangre y por la historia, esperan de nosotros este supremo esfuerzo y aguardan con los brazos abiertos que volvamos al seno de los pueblos libres de América. Con el genio de Duarte, con los arrestos de Mella y con la firmeza de Sánchez, dispongámonos a continuar unidos en la lucha bajo nuestro lema de:

“UNIDAD! LIBERTAD! DEMOCRACIA!

“Todo por la Patria”

Santiago, 6 de agosto de 1961.

Dr. Federico C. Alvarez hijo
Vice-Secretario General
del comite Ejecutivo Nacional

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